24 de julio de 2026
Las úlceras por presión son, en gran medida, prevenibles, pero esa prevención depende de una constancia que es difícil de sostener solo con buena voluntad: cambios posturales a la hora que toca, cada vez, sin excepción, y un registro que lo demuestre si hace falta.
El problema de fiarlo todo a la memoria
Cuando el registro de cambios posturales depende de que alguien se acuerde de anotarlo en un papel al final del turno, es habitual que se registre después de hacerlo —o que se olvide directamente—, aunque el cambio sí se haya realizado. Esa falta de registro en el momento es un problema tanto de seguimiento como documental.
Qué aporta un registro estructurado
- Recordatorios ligados a la pauta de cada residente, no a la memoria del turno.
- Registro en el momento, no reconstruido después.
- Evolución visible de una posible lesión desde que aparece hasta que se resuelve.
- Historial disponible para cualquier profesional que atienda al residente, no solo quien lo registró.
Documentar también protege al equipo
Un registro claro de que los cambios posturales se han hecho, y de cómo evoluciona la piel del residente, no solo ayuda a prevenir: también protege al centro y a su personal ante cualquier reclamación, mostrando que el seguimiento se hizo correctamente.
En Resiges, la evolución de úlceras por presión y los cambios posturales forman parte del historial clínico del residente, con fecha y responsable de cada registro.