29 de agosto de 2026
Excel es flexible, y esa misma flexibilidad es la razón por la que tantos centros acaban gestionando datos sensibles en hojas de cálculo que empezaron como algo provisional. El problema aparece cuando varias personas editan el mismo archivo, o cuando ese archivo debería tener un nivel de protección que una hoja de cálculo no puede dar.
Señales de que ya se ha quedado corto
- Varias versiones del mismo archivo circulando entre distintas personas.
- Datos de salud guardados sin cifrar, en un archivo que cualquiera con acceso al ordenador puede abrir.
- Fórmulas que alguien no debía tocar, tocadas por error.
- Información que debería estar conectada —turnos, incidencias, historial— y vive en archivos separados.
Migrar no significa empezar de cero
El dato que ya tienes en Excel no se pierde: se puede traspasar al nuevo sistema en lugar de empezar a registrar desde cero. Es habitual dedicarle un tiempo inicial a esa migración, pero es tiempo que se recupera rápido en cuanto el equipo deja de depender de archivos sueltos.
Un cambio progresivo, no de un día para otro
No hace falta migrar todo el centro de golpe. Se puede empezar por un área —por ejemplo, el registro clínico— y mantener el resto en su sistema actual mientras el equipo se familiariza con el nuevo programa.
En Resiges acompañamos ese proceso de migración, para que el cambio no signifique parar el día a día del centro mientras se traspasan los datos.