Copias de seguridad en residencias: por qué no basta con un USB

2 de mayo de 2026

Es habitual encontrar centros que confían la seguridad de años de datos a una copia manual en un disco externo o un USB que alguien recuerda —o no— actualizar cada cierto tiempo. El problema no es solo olvidarse: un único soporte físico también puede fallar, perderse o dañarse el mismo día que el equipo donde está instalado el programa.

Local y remota, no una u otra

Una copia de seguridad local protege frente a errores del día a día: borrados accidentales, fallos del propio programa, una actualización que sale mal. Una copia remota protege frente a lo que le pase al edificio: un fallo de hardware, un robo, un incendio. Ninguna de las dos sustituye a la otra.

La frecuencia importa tanto como el destino

Una copia de seguridad de hace un mes no sirve de mucho si hoy hay que recuperar la evolución clínica registrada ayer. La periodicidad de las copias debería ir en línea con la cantidad de información que se genera cada día en tu centro, que en una residencia suele ser mucha.

Qué preguntar antes de confiar en tu sistema actual

  • ¿Sabes exactamente cuándo se hizo la última copia?
  • ¿Se ha probado alguna vez a restaurarla, o solo se ha comprobado que "se ha creado el archivo"?
  • ¿Depende de que una persona concreta se acuerde de hacerla?

Si alguna respuesta te genera dudas, es buen momento para revisarlo. En Resiges las copias de seguridad, locales y remotas, se configuran una vez y siguen funcionando solas.